LA OLVIDADA Y SUBESTIMADA DESCENTRALIZACIÓN EN VENEZUELA

La descentralización política supone la transferencia de poder a entidades con base territorial, dando autonomía a las mismas para que elijan sus propios gobiernos y creen su propio derecho, todo esto partiendo de procesos electorales democráticos, con la finalidad de que la ciudadanía de cada ente político territorial tenga la libertad de tomar las decisiones que le competen a su ámbito geográfico, pero manteniendo y preservando la unidad territorial del Estado Nación.

En 1961, se dispuso en la Constitución de la República de Venezuela una serie de normas, cuyo objetivo fue sentar las bases del federalismo en Venezuela, todo ello contenido en el Título I de la carta magna del 61, relativo a “La República, su territorio y su división política”, allí quedó claro que la República de Venezuela es un Estado Federal, y se desarrollaron las primeras disposiciones con verdadera tendencia a la descentralización, sin embargo, las decisiones de las provincias seguían siendo tomadas desde la capital, ya que era el presidente de la República quien designaba a los gobernadores de los estados.

No es sino a finales de la década de los 80 e inicios de los 90, que se generó en nuestro país la voluntad política real de implementar la descentralización política, primero con la elección directa de Alcaldes en 1988, y posteriormente con la elaboración y promulgación definitiva de la “Ley sobre elección y remoción de los gobernadores de estado” en Abril de 1989, que fue producto del trabajo de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado y de la presión popular que en aquel entonces exigía cambios en el sistema político.

La descentralización política inició en Venezuela un movimiento político igualmente descentralizado, las provincias fueron protagonistas de importantes avances en materia política, educativa, social y en desarrollo de infraestructura. Un ejemplo de ello fueron los gobiernos de Henrique Salas Römer en Carabobo, o Jesús Rondón Nucete en Mérida, cuyos gobiernos hoy día deberían ser recordados y estudiados por nuestra ciudadanía, cuestión que en lo personal recomiendo, en virtud de aprender de sus aciertos y desaciertos, para construir una sociedad mejor.

El asunto que hoy nos compete, no está circunscrito únicamente a nuestro acervo histórico, sin embargo, es necesario saber de dónde venimos, en donde estamos, y reflexionar hacia dónde vamos. Lo digo con responsabilidad, luego de ver que no sólo nos enfrentamos al grave peligro de enquistamiento del despotismo en nuestra patria, sino que además corremos el riesgo de perder lo positivo del camino ya recorrido, por inconsciencia o complicidad silente de los ciudadanos de nuestro país.

Los últimos días, posteriores a las elecciones regionales de 2017, ponen en evidencia el peligro que acecha al futuro de nuestro país, algunos voceros —de gobierno y de “oposición”— han dejado entrever —algunos con descaro, otros con frialdad, o incluso ambas—, que los gobernadores de estado (quienes son los representantes fundamentales de la descentralización política) deben juramentarse en un cuerpo cuyo carácter es centralizado, que rinde cuentas sólo al ejecutivo nacional, y que han pretendido llamar “Asamblea Nacional Constituyente”, cuyo origen —por todos conocido— es ilegítimo y contraría los valores y principios constitucionales de nuestra República.

Las constituciones de estado, y en el caso específico de la Constitución del estado Mérida, han sido siempre claras respecto a la juramentación del gobernador de la entidad, por ejemplo, la Constitución de Mérida de 1995, es clara y taxativa al expresar “Artículo 91.- El Gobernador electo tomará posesión del cargo, previa juramentación ante la Asamblea Legislativa, dentro de los quince días siguientes a su instalación. Cuando por cualquier circunstancia no pudiere hacerlo en la forma prevista, se juramentará ante un Juez Superior de la Circunscripción Judicial del Estado Mérida.”.

La Constitución del estado Bolivariano de Mérida vigente, deja claro que corresponde al Consejo Legislativo cumplir con la formalidad del juramento del gobernador electo, de la siguiente forma: Artículo 64. Son funciones del Consejo Legislativo del Estado Bolivariano de Mérida: 13. Tomar juramento al Gobernador o Gobernadora del estado al inicio de su período constitucional o de quien lo sustituya, de conformidad con la ley, en sesión especial convocada al efecto.” Igualmente, en su Artículo 81, prescribe: “El Gobernador o Gobernadora electo o electa tomará posesión del cargo, mediante juramento ante el Consejo Legislativo, en el lapso comprendido entre el sexto y el trigésimo día continuo a partir de su proclamación hecha por el Consejo Nacional Electoral, a través del organismo electoral subordinado correspondiente.”

 

Expuesto lo anterior, es preciso decir que los gobernadores de estado, deben juramentarse conforme a lo establecido en la Constitución y la ley, es decir, ante el poder legislativo estadal, conforme a la distribución vertical del Poder Público establecida en nuestro pacto social republicano (Art.136 CRBV); y no ante la denominada “ANC” que obedece a los caprichos del poder central —que pretende destruir lo poco que nos queda en materia de descentralización y libertades políticas—, vale decir que dicha pretensión arbitraria, regresiva y abusiva es violatoria del Título IV. Capítulo III. Del Poder Público Estadal de nuestra carta magna, además de ser contraria al principio de progresividad constitucional, previsto en el Art. 19 CRBV.

Veo con preocupación que los gobernadores de oposición electos ahora pretenden promover una “consulta popular”, para decidir sobre si juramentarse o no ante la llamada “ANC”, esto equivale a promover una consulta popular para decidir si es apropiado violar la Constitución. Si esa propuesta se materializa, los gobernadores de oposición electos serán coparticipes de la violación sistemática de nuestra Carta Magna.

Andrés Fernández M. — @afernandez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *